Prepara un presupuesto sencillo

Separa los costes que vas a comparar: combustible del itinerario, peajes, aparcamiento y posibles desvíos. Una ruta con menos kilómetros no tiene por qué ser la más barata si incorpora un peaje que otra evita.

Ejemplo hipotético: un viaje de 300 km a 6 l/100 km requiere unos 18 litros. A 1,50 €/l serían 27 €. Si la alternativa añade 20 km, consumiría unos 1,2 litros más con ese mismo supuesto: 1,80 € antes de cualquier otro coste.

Reduce viajes innecesarios, no tu margen de seguridad

Agrupa paradas que ya necesitas hacer y revisa si la gasolinera queda en tu sentido de circulación. No añadas un recorrido únicamente por el primer precio del ranking sin calcular su coste.

La DGT ofrece pautas de conducción eficiente, como anticipar y evitar aceleraciones bruscas. El resultado depende del coche, del tráfico y de cómo se conduce: no se promete un porcentaje de reducción.

Comprueba lo básico antes de salir

El IDAE relaciona mantenimiento regular y consumo. Usa el calendario de tu vehículo para revisiones y la presión indicada para su carga; no sustituyas estas comprobaciones por consejos de ahorro genéricos.

Revisa después los precios de las estaciones que encajen con el recorrido. Al terminar el viaje, contrasta litros y recibos con lo previsto: esa diferencia te ayudará a ajustar el presupuesto del siguiente.

Tu siguiente paso

Explora los trayectos disponibles, elige uno que corresponda a tu viaje y prepara una parada principal y otra alternativa. Calcula primero los litros del trayecto con su distancia y tu consumo habitual.