Por qué la presión baja aumenta el consumo
Un neumático con presión por debajo de la recomendada por el fabricante tiene mayor superficie de contacto con el asfalto de la que debería. Esa superficie extra genera más resistencia a la rodadura, es decir, más fuerza que el motor tiene que aplicar para mantener la misma velocidad.
Esa resistencia adicional se traduce directamente en más combustible consumido por kilómetro, además de un desgaste irregular del neumático que acorta su vida útil.
Cuánto puede subir el consumo con neumáticos desinflados
El efecto depende de cuánto por debajo de la presión recomendada circule el vehículo. Una diferencia pequeña (0,2-0,3 bar) suele tener un impacto reducido, pero circular de forma habitual con 0,5 bar o más por debajo de lo recomendado puede aumentar el consumo de forma perceptible en el uso diario, especialmente en autovía.
El efecto se nota más cuanto mayor es la velocidad y más largo el trayecto, porque la resistencia a la rodadura actúa de forma constante durante todo el recorrido, a diferencia de otros factores que solo afectan en momentos puntuales (acelerones, ciudad).
Un ejemplo con números redondos
En un trayecto de 500 km con un consumo habitual de 6 l/100 km, un aumento de consumo del 3-4 % por presión baja supone entre 0,9 y 1,2 litros adicionales. Con el precio medio de la gasolina 95, esa diferencia ronda 1,5-2 € en un único viaje largo, y se repite en cada trayecto mientras la presión no se corrija.
Cómo y cuándo revisar la presión
La presión recomendada por el fabricante aparece en una pegatina situada normalmente en el marco de la puerta del conductor, en la guantera o en el tapón del depósito de combustible, y suele variar según si el coche va cargado o no.
Lo ideal es revisar la presión al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo, con los neumáticos fríos (sin haber circulado más de unos minutos), ya que la presión sube de forma natural con el calor generado por la rodadura y una medición en caliente no es representativa.
Presión, desgaste y seguridad: no es solo ahorro
Una presión incorrecta no solo afecta al consumo: también altera la distancia de frenado, el comportamiento en curva y el desgaste del propio neumático, que puede degradarse antes de lo esperado si circula sistemáticamente desinflado.
Mantener la presión correcta es, por tanto, una de las pocas medidas de mantenimiento que mejora a la vez el consumo, la seguridad y la vida útil de los neumáticos, sin ningún coste asociado.
Rutina simple antes de un viaje largo
Antes de una ruta larga, dedica cinco minutos a comprobar la presión de los cuatro neumáticos (y de la rueda de repuesto si la llevas) en cualquier gasolinera con compresor de aire, la mayoría de las cuales ofrecen este servicio de forma gratuita o por un coste simbólico.
Combinar esta revisión con la consulta del precio de combustible en tu ciudad o en la ruta antes de salir es la forma más rápida de reducir el coste total de un viaje sin dedicarle más de diez minutos.
