Los tres bloques del precio: materia prima, impuestos y margen de distribución

El precio que pagas en el surtidor se descompone, a grandes rasgos, en tres bloques. El primero es el coste de la materia prima: el petróleo crudo refinado y transportado hasta la estación, que fluctúa a diario según el mercado internacional. El segundo son los impuestos, que en España representan la parte más estable y, a menudo, mayoritaria del precio final. El tercero es el margen de distribución y venta, que incluye logística, personal y el margen del operador de la estación.

De estos tres bloques, el más volátil es la materia prima y el más estable es la carga fiscal, que cambia solo cuando el Gobierno modifica los tipos impositivos, algo que ocurre con mucha menos frecuencia que las variaciones diarias del petróleo.

Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IEH)

El Impuesto Especial sobre Hidrocarburos es un impuesto fijo por litro, independiente del precio del petróleo. Se aplica de forma distinta a la gasolina y al gasoil, y es una de las razones por las que ambos combustibles no siempre suben o bajan en la misma proporción cuando cambia el precio del crudo.

Al ser un impuesto de cuantía fija por litro y no un porcentaje sobre el precio, su peso relativo en el precio final aumenta cuando el petróleo está barato y disminuye (en términos relativos) cuando el petróleo está caro, aunque el importe pagado por litro se mantenga igual.

IVA sobre el precio con impuestos ya incluidos

El IVA (21 % en España) se aplica sobre el precio final del combustible, que ya incluye el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Esto significa que, en la práctica, se paga IVA sobre un impuesto, un efecto conocido como imposición en cascada.

Esta combinación de impuesto fijo por litro más IVA sobre el total explica por qué la carga fiscal del combustible en España suele superar el 50 % del precio final en muchos periodos, una de las proporciones más altas entre los componentes del precio en el surtidor.

Por qué esto importa al conductor

Cuanto mayor es el peso de los impuestos fijos en el precio, menor es el margen que tienen las estaciones para competir solo bajando precio: parte del coste no depende de ellas. Esto refuerza la importancia de comparar entre estaciones, ya que las diferencias reales de precio provienen sobre todo del margen de distribución y venta, no de la parte fiscal.

Por qué una caída del petróleo no baja el precio en la misma proporción

Cuando el precio del barril de crudo cae un 15-20 %, es habitual escuchar la pregunta de por qué el precio en el surtidor no baja en la misma proporción. La respuesta está en la estructura del precio: si los impuestos representan más de la mitad del total y son mayoritariamente fijos, una caída del 20 % en la materia prima solo afecta al bloque que realmente varía con el mercado.

En términos aproximados, si la materia prima representa un tercio del precio final, una caída del 20 % en el crudo se traduce en una bajada de en torno al 6-7 % en el precio final, no del 20 %. Este cálculo aproximado ayuda a entender expectativas realistas cuando se leen titulares sobre caídas del precio del petróleo.

Diferencias entre gasolina 95, 98 y diésel en la carga fiscal

El tipo del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos no es idéntico para gasolina y gasoil, lo que ha generado tradicionalmente una diferencia de precio entre ambos combustibles independiente de su coste de producción. La gasolina 98 no tiene un tipo impositivo distinto al de la 95: la diferencia de precio entre ambas responde al proceso de refino y aditivación, no a la fiscalidad.

Estas diferencias de tipo impositivo entre gasolina y gasoil son una de las causas estructurales por las que, en determinados periodos, un combustible resulta más barato que el otro de forma sostenida, más allá de las variaciones puntuales del mercado.

Qué papel juega la comunidad autónoma

Además del Impuesto Especial estatal, algunas comunidades autónomas han tenido en distintos momentos la capacidad de aplicar un tramo autonómico adicional sobre hidrocarburos, lo que puede generar pequeñas diferencias de precio entre regiones que no se explican solo por la competencia local entre estaciones.

Esta es una de las razones, junto con la logística de distribución, por las que dos ciudades con niveles de competencia similares pueden mostrar precios medios ligeramente distintos en Gas Ahorro.