Qué es el GLP (autogás) y qué es el GNC
El GLP (Gas Licuado del Petróleo), comercializado como autogás, es una mezcla de propano y butano que se almacena en estado líquido a baja presión. El GNC (Gas Natural Comprimido) es metano comprimido a alta presión, distinto en composición y en la infraestructura necesaria para repostarlo.
Ambos son combustibles alternativos a la gasolina y el diésel que pueden usarse en vehículos adaptados (bifuel, capaces de alternar entre gas y gasolina) o, en el caso del GNC, en vehículos diseñados específicamente para gas natural.
Autogás y gas natural: en qué se diferencian en la práctica
La diferencia más relevante para el conductor no es química, sino de uso diario. El depósito de GLP se instala normalmente en el hueco de la rueda de repuesto y el coche mantiene su depósito de gasolina original, por lo que el vehículo sigue funcionando con gasolina si el gas se agota. El GNC, en cambio, requiere depósitos de mayor volumen y presión (normalmente en el maletero), lo que reduce más el espacio de carga y explica por qué es menos habitual en turismos convertidos.
Para repostar, el surtidor de GLP funciona de forma muy similar al de gasolina, con una boquilla específica pero un proceso igual de rápido. El GNC requiere una conexión a presión que, según el punto, puede tardar algo más en completarse.
Diferencia de precio frente a gasolina y diésel
El autogás (GLP) suele venderse en España a un precio por litro notablemente inferior al de la gasolina 95, habitualmente entre un 40 % y un 50 % más barato por litro. El GNC se factura normalmente por kilogramo en lugar de por litro, lo que dificulta la comparación directa, aunque el coste por kilómetro recorrido suele resultar también inferior al de los combustibles tradicionales.
Es importante matizar que el consumo en litros o kilogramos de GLP y GNC no es directamente comparable al de gasolina o diésel, ya que el rendimiento energético por unidad es distinto: conviene fijarse en el coste por 100 km recorridos, no solo en el precio por litro o kilogramo, para una comparación justa.
Un ejemplo de ahorro a lo largo de un año
Un coche bifuel que consume habitualmente unos 8-9 litros de GLP cada 100 km circulando en modo gas, con un precio medio de autogás claramente por debajo del de la gasolina 95, puede suponer un ahorro relevante frente a repostar siempre en modo gasolina. Para un conductor con un kilometraje anual alto (15.000-20.000 km), esa diferencia acumulada durante el año suele superar con holgura el coste de instalación de un kit homologado, siempre que la mayor parte del kilometraje se realice en modo GLP.
El cálculo cambia con un uso más ocasional del vehículo: si apenas se hacen 5.000-6.000 km al año, el ahorro por litro tarda mucho más en compensar la inversión inicial, y conviene valorarlo antes de decidirse.
Qué coches pueden usarlos
La mayoría de vehículos con autogás en España son coches de gasolina convertidos mediante un kit de instalación homologado (bifuel), que permite alternar entre gasolina y GLP desde el propio salpicadero. También existen algunos modelos de fábrica preparados para GLP o GNC directamente por el fabricante.
Antes de instalar un kit de GLP, conviene verificar que el taller esté homologado y que la instalación quede reflejada en la ficha técnica del vehículo (ITV), ya que circular con una instalación no homologada puede tener consecuencias legales y de seguro.
Dónde repostar GLP/GNC en España
La red de puntos de repostaje de autogás en España ha crecido en los últimos años, aunque sigue siendo bastante menor que la red de gasolina y diésel, con mayor concentración en grandes ciudades y corredores principales. El GNC tiene una red todavía más reducida, concentrada sobre todo en zonas con infraestructura de gas natural cercana.
Antes de plantearse el cambio a GLP o GNC, conviene comprobar la disponibilidad de puntos de repostaje en las zonas donde se circula habitualmente, ya que la falta de cobertura en una zona puede anular buena parte del ahorro si obliga a desviarse con frecuencia.
Cómo planificar un trayecto largo con un coche de GLP
En viajes por autovía o autopista, la clave es identificar de antemano en qué tramo del recorrido hay puntos de autogás disponibles, ya que la red no cubre todas las salidas con la misma densidad que la gasolina. Si tu ruta cruza corredores con buena cobertura de GLP, como los principales ejes radiales que salen de Madrid, la planificación es sencilla. En trayectos por vías secundarias con menos infraestructura, conviene llevar siempre margen suficiente en el depósito de gasolina de reserva.
Ventajas, limitaciones y cuándo compensa el cambio
Las ventajas principales del autogás son el precio por litro más bajo y, en muchos casos, etiquetado ambiental ECO de la DGT, que da acceso a ventajas de circulación en determinadas restricciones urbanas. Las limitaciones incluyen menor autonomía en modo gas (se compensa alternando con gasolina), menor red de repostaje y el coste inicial de la instalación si el vehículo no viene de fábrica preparado.
El cambio suele compensar económicamente para conductores con un kilometraje anual alto, donde el ahorro por litro se amortiza el coste de instalación en un plazo razonable. Para un uso ocasional del vehículo, el ahorro puede no justificar la inversión inicial ni las limitaciones de red de repostaje.
